Hay artistas que llegan a México a probar suerte. Y hay otros que llegan sabiendo que algo aquí puede encajar con su manera de sentir. Barry B pertenece a los segundos.
En su primera visita a Ciudad de México, el músico originario de Aranda de Duero no habla desde la euforia del debut, sino desde la gratitud. Cuando le preguntamos qué sintió al saber que sus canciones sonarían al otro lado del océano, su respuesta es honesta:
“Es una bendición poder tocar las canciones que estoy haciendo al otro lado del océano y que venga gente al show. Ya es como una especie de milagro.”
La palabra milagro no suena exagerada en su voz. Su proyecto no nació desde la comodidad, antes de dedicarse de lleno a la música trabajaba como ingeniero en domótica. Apostar por las canciones fue literalmente dejarlo todo. La música, dice, siempre lo llamaba.
México⚡generosidad, caos e inspiración
Recién aterrizado, Barry describe la ciudad en tres ideas que parecen opuestas pero no lo son: generosidad, caos e inspiración. Habla de un “caos ordenado”, de tráfico, de vegetación incrustada en las calles, de una ciudad que “te anima a hacer cosas que tengan que ver con el arte”. Lo dice alguien que observa, no alguien que solo viene a tocar y se va.
Si estamos hablando de sentimientos, considero que México es súper emocional, relacionándolo con la tradición ranchera y esa forma épica de vivir lo que se siente.
A Barry B lo han llamado una de las voces más honestas de su generación. Le preguntamos si esa honestidad es una decisión calculada o algo que simplemente ocurre. No duda:
“Yo solo soy capaz de escribir vomitando las vivencias que he tenido y las sensaciones, aunque fueran malas. Es la única manera que tengo de escribir.”
Ahí está el núcleo de su proyecto. No compone desde la pose. Compone desde la incomodidad. Desde lo que duele. Desde lo que no siempre es bonito recordar. Lo interesante es que, según él, lo más “maravilloso” no es exponerlo, sino que la gente lo haga suyo. Que lo canten. Que encuentren en esas historias algo propio. “La mayoría de los seres humanos somos iguales”, dice. Cambian las escalas, no las emociones.
Si algo define a Barry B es el escenario. Desde pequeño, cuenta, le gustaba el teatro. Con su primer grupo en el pueblo ya sentía algo que no sentía en la vida normal. “En directo siempre sentía como que era una transformación”, explica. Hoy esa transformación tiene banda, presión sonora, intensidad. Aunque en estudio haya explorado sonidos más urbanos o distintas texturas, siempre piensa en cómo llevarlo al vivo con potencia. Le interesa la electricidad, la comunidad que se forma frente al escenario.
So show fue el pasado 07 de febrero en Bajo Circuito, donde dio energía y cercanía. Un venue donde la distancia desaparece y la experiencia se vuelve colectiva.

Gabriel y Barry
Con el crecimiento viene el riesgo. Le preguntamos qué es lo que más miedo le da perder si esto sigue escalando. Su respuesta es directa: “La cabeza”. Habla de la dualidad entre Gabriel, su persona, y Barry , el artista. Dice que si fuera Barry 24/7 estaría muerto. Necesita volver a lo normal, tener los pies en el suelo, escuchar a su familia, rodearse de un equipo que le ayude a no perder perspectiva.
Vivir de la música es distinto, admite. Exige corazón, pero también racionalidad. Emoción, pero conciencia. Su último movimiento creativo también habla de evolución. “Chato” fue una lluvia de ideas hecha casi como escape mientras aún trabajaba fuera de la música, presión, deadlines, energía cruda.
“Infancia mal calibrada”, en cambio, llega cuando ya puede vivir de esto. 24/7 componiendo, girando, pensando canciones para potenciar el directo. Dos formas distintas de crear que terminan complementándose. No es un giro radical. Es un proceso.
Antes de despedirnos, le preguntamos qué quiere que el público mexicano sepa de él, más allá de la música.
Su respuesta es sencilla y sincera: está para ellos. Dice que la música ha sido su forma de salvarse a sí mismo, casi como una psicóloga. Y espera que sus canciones puedan hacer lo mismo por alguien más. No se presenta como estrella. Se presenta como alguien que tuvo la suerte de “vomitar lo que llevaba dentro” y que eso conectara. El resto, parece, se decidirá en el escenario. Y ahí es donde realmente quiere hablar.
FOTOS 📸 @dano.rwa

