Hay bandas que sobreviven. Y hay bandas que permanecen. DLD pertenece al segundo grupo. Formados en 1998, con más de 25 años de trayectoria y casi tres décadas pisando escenarios, siguen hablando del show como si todavía hubiera algo que probar. Y eso, en una industria que cambia cada temporada, no es poca cosa.
De cara a su presentación en Tecate Pa’l Norte 2026, la banda no vende la idea de un “gran show” con promesas infladas; habla de trabajo constante, de repetición y de una obsesión casi artesanal por pulir cada detalle.
Nos estamos preparando tocando muchísimo. Es la forma más efectiva de ensayar el show. Cada noche se corre, se estudia y se identifican los momentos clave para hacer la experiencia todavía más intensa.
El día que deje de sentir nervios es porque ya me morí. Siempre están. Es adrenalina, es ese rush que te recuerda que esto importa.
En un festival el tiempo es limitado y el setlist se vuelve una decisión quirúrgica. Por eso han invitado a sus seguidores a sugerir canciones. La relación con su público no es discurso; es diálogo real. Monterrey, dicen, es una plaza que siempre responde.
Este año participaron en colaboraciones como “Mala Suerte” con Beta y un proyecto junto a Aleks Syntek. Aclaran que no forman parte directa de su repertorio base, su disco más reciente como banda es Ocho, material que siguen girando casi dos años después, pero reflejan algo que DLD deja claro: nunca han tenido miedo de mezclar.
Toda la vida hemos estado abiertos a colaborar. Nos fascina la música. No es prioridad ponerle etiquetas.
Han trabajado con Leo Dan, La Sonora Santanera, Panteón Rococó y, próximamente, preparan un duelo con Margarita “La Diosa de la Cumbia”. Para algunos puede parecer un giro inesperado; para ellos es continuidad. Si uno revisa su historia, las fusiones no son tendencia reciente: forman parte de su identidad.
Mientras tanto, trabajan en música nueva y adelantan que hacia finales de este año podría haber lanzamientos. Sin prisa y sin presión por seguir modas.
La industria cambió y ellos lo vivieron desde MySpace hasta TikTok. Hoy superan los cien mil seguidores en esta última plataforma y reconocen que les ha funcionado. Leen comentarios, entran a sus cuentas, entienden el ecosistema digital, pero no se asumen como “creadores de contenido” en el sentido tradicional. Son músicos que usan las herramientas disponibles, no al revés.
Es un porcentaje muy pequeño el que puede decir que tiene la fortuna de dedicarse a lo que ama, seguir haciendo música y pararse en un escenario después de tantos años. Esa conciencia hace que la experiencia sea más intensa.
En Monterrey, ante miles de personas, DLD no buscará reinventarse. Buscará lo mismo que ha buscado desde el inicio: que el momento sea real, que duela bonito y que la catarsis exista.

Tecate Pa’l Norte 2026 se celebrará los 27, 28 y 29 de marzo en el Parque Fundidora, y los boletos ya están disponibles en distintas fases. Los abonos para los tres días, en fase temprana, arrancan desde $4,890 pesos en General, $5,975 en General+, $7,880 en Ascendente y $10,780 en VIP. Para quienes prefieren asistir por jornada individual, los precios aproximados por día comienzan en $2,285 pesos en General, con opciones que escalan según la experiencia elegida (más cargos por servicio).
Como sucede cada año, las fases avanzan y los costos aumentan conforme se agotan las localidades, así que si la idea es vivir ese momento cuando DLD suba al escenario, lo más sensato es asegurar el acceso cuanto antes.

