Hay bandas que visitan México cada que tienen oportunidad, y luego está AC/DC. Los australianos han hecho del “hacerse desear” un arte, convirtiendo sus escasas visitas en eventos históricos que se cuentan de generación en generación. Con su inminente regreso este 2026, la fiebre por los cuernos rojos ha vuelto a estallar.
1996: El bautizo de fuego en el “Domo de Cobre”
El 16 de febrero de 1996 quedó marcado como el día en que la Ciudad de México conoció el verdadero significado del volumen. Bajo la gira Ballbreaker, el Palacio de los Deportes recibió a una banda en su punto más crudo.
Fue la primera vez que el público local vio descender la icónica campana de Hells Bells y sintió el impacto de los cañones al final de For Those About to Rock. Con boletos que rondaban los $200 pesos, miles de fans presenciaron un show que hoy es objeto de culto.

2009: El Foro Sol se rinde ante el Black Ice
Tuvieron que pasar 13 años para que el trueno volviera a sonar en la capital, el 12 de noviembre de 2009, el entonces Foro Sol se transformó en una sucursal del infierno.
La producción fue de otro planeta: una animación de un tren a toda velocidad en las pantallas culminó con una locomotora de tamaño real “estrellándose” físicamente en el escenario. Aquella noche, más de 50,000 personas presenciaron un show de otro mundo, creando una de las postales más emblemáticas en la historia de los conciertos en México.

2026: La última gran cita con el destino
Tras una ausencia récord de 17 años, los rumores terminaron. El Power Up Tour aterriza en el Estadio GNP Seguros este 7, 11 y 15 de abril de 2026.
Este regreso es particularmente emotivo. Tras los problemas de audición de Brian Johnson y los cambios en la alineación, ver a Brian junto a Angus Young una vez más es un regalo que muchos daban por perdido. No es solo un concierto, es probablemente la última oportunidad de rendir tributo a la banda que definió el sonido del rock duro.

¿Por qué AC/DC es religión y un gran fenomeno en México?
La respuesta es simple: honestidad. AC/DC no necesita pantallas con mensajes políticos ni efectos visuales pretenciosos, la fórmula de tres acordes, un volumen ensordecedor y la energía inagotable de Angus Young conecta directamente con el corazón del fan mexicano, que siempre ha valorado la entrega total sobre el escenario.
¿Ya tienes tus cuernos listos o vas a dejar que te lo cuenten?