Gorillaz y el arte de seguir avanzando

The Mountain llega el 27 de febrero

El 27 de febrero sale oficialmente The Mountain, el nuevo álbum de Gorillaz, y todo lo que sabemos hasta ahora apunta a que esta no es una simple continuación de Cracker Island.

Después del caos del álbum anterior, parecía que la banda podía irse todavía más a lo excesivo. Pero hicieron algo distinto: se movieron. Dejaron Estados Unidos, pasaron por Nueva York y terminaron en India. No como un viaje planeado, sino como un cambio real de ritmo.

Murdoc lo explica mejor que cualquiera:

“We weren’t just running from something, we were running towards something.”

Y esa frase se siente como el punto de partida de esta nueva etapa.

the mountain - Gorillaz

Con los singles que ya conocemos —como en “The Hardest Thing” en colaboración con Tony Allen— se percibe un sonido más contenido, no suenan urgentes ni saturados. Hay más espacio. Más intención. Menos necesidad de explotar todo al mismo tiempo. No es un sonido más pequeño. Es un sonido más envolvente.

En la entrevista, cada integrante describe el disco desde un lugar distinto.

 

Noodle habla de muerte y renacimiento, Russel habla de ciclos, Murdoc, muy a su manera, dice que no trata de nada, 2D dice algo que se queda dando vueltas: “Songs feel less like things you make. More like places.”

Pero cuando juntas todas esas respuestas, la palabra que aparece es tránsito.

Russel lo resume así:

“The only way out is through the middle.”

 

 

Y sí: muy a pesar de la introspección, siguen siendo Gorillaz, con sus momentos absurdos y casi surrealistas.

Murdoc peleando con una estatua para regatear, un mono robando una pulsera, 2D ayudando en la cocina de un templo. Es como si el disco fuera una mezcla de introspección profunda… y un documental de lo que puede ser la vida en movimiento.

En sus palabras se nota que los cuatro están parados en lugares distintos, pero caminando hacia la misma idea: todo es ciclo. Hablan de muerte, pero no como tragedia. Hablan de renacimiento, pero no como motivación. Es más una aceptación tranquila de que las cosas cambian, se rompen y se reconstruyen.

Y si hay algo que deja la conversación, es eso: no todo final es definitivo. A veces es solo una transición.


Personalmente, lo que más me intriga de The Mountain es esa sensación de movimiento consciente. No suena a nostalgia ni a intento de repetir fórmulas. Suena a una banda que decidió cambiar el ritmo sin perder su identidad.

Después de tantas reinvenciones, esta etapa se siente menos explosiva pero más enfocada. Y eso, viniendo de Gorillaz, no es poca cosa.

El 27 de febrero sabremos qué tan alto llega esta montaña.
Pero si algo dejan claro sus propias palabras, es que no están huyendo.

Están avanzando.

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